Mis ideas sobre el libro electrónico
Mucho se esta hablando últimamente sobre si la llegada de este nuevo gadget substituirá alguna vez y para siempre al clásico libro de toda la vida.
Desde hace un tiempo, están apareciendo cada vez más lo que podríamos llamar “reproductores” de libros electrónicos; esto es, gadgets donde poder visualizar libros en formatos digitales. Estos libros digitales funcionan mediante la polarización de varios tipos de tinta electrónica, lo que les dota de una escala de grises más que correcta para visualizar los textos y algunas ilustraciones. Además, ni cansan ni dañan la vista al carecer de tiempos de refresco muy altos, con lo cual son unos aparatos la mar de recomendados para la lectura. ¿Pero realmente son el perfecto competidor del libro clasico? En mi opinión, no. Y me explico.
Existen cosas en la vida del ser humano, que son inalterables en este. Pongamos por ejemplo los videojuegos de última generación y los que vendrán. Cada vez es más posible hacer ejercicio físico en casa: desde la tabla de la Wii, hasta los futuros juegos de Microsoft para Xbox. Sin embargo, nunca un videojuego podrá substituir la competición real, el deporte en la calle. Simplemente, porque el deporte comienza muchos antes de empezarlo a hacer. Si en las consolas solamente nos mentalizamos cuando encendemos estas y decidimos jugar a ellas, un jugador de baloncesto, de futbol, de tennis, un atleta o simplemente alguien que decide ir a correr, disfruta cuando se dirige a entrenar, siente la emoción en el vestuario, se emborracha de casta al observar a su rival a los ojos, siente placer al sentir esa competición en su propia piel. Y esto, es algo imposible de digitalizar.
Lo mismo ocurre con la lectura. El placer de la lectura no empieza solo leyendo. Comienza cuando se toca la portada del libro, se palpa el lomo. Observamos la portada e incluso algunos, olemos las paginas. Cuando notamos el misterio embriagador al preguntarnos que habrá en esas paginas que a tantas personas a seducido. Eso, es imposible digitalizarlo.
En mi opinión, el libro electrónico es un invento más que necesario para, pongamos como ejemplo, colegios o bibliotecas. Que los alumnos puedan dejar de cargar con esa pesada mochila y puedan acceder a todos los conocimientos que necesitan mediante un solo artefacto, es algo a lo que debemos prestar atención. Una sola plataforma con todos los libros que puedan utilizar a lo largo de su etapa inicial de estudios, es una plataforma por la que vale la pena realizar la inversión. Se ahorraría en papel, en peso, y seguiría teniendo las ventajas de los libros de siempre. Pero estoy hablando del caso de los libros de colegios. En el caso de bibliotecas seria parecido. Se me ocurre y me imagino que en las bibliotecas, pongamos de barrio, hubiese unas estanterías con 10 o 12 libros electrónicos y que desde ellas se pudiese ver toda la prensa del día. Desde periódicos a revistas.

Pero eso es una cosa y otra substituir al libro de toda la vida. Como he comentado, el placer de la lectura trasciende mucho más allá del simple hecho de leerlo. El placer de pasar las páginas, de mirar cada noche los que nos falta para terminarlo, y porque no, el mismo placer de cerrar un libro. Eso es imposible digitalizarlo.
Además, deberíamos tener en cuenta que los libros son la base de la cultura del mundo. Las ventajas de digitalizar la cultura son infinitas y muy superiores a los inconvenientes, pero existen algunos de estos, que asustan. Por un momento, traslademonos al día de la quema de la Biblioteca de Alejandría y los cientos de miles de datos que allí se perdieron y que retrasaron el avance cultural de la civilización durante siglos. Realmente, un dato digitalizado es infinitamente más débil que uno real, impreso si queréis. Un dato digitalizado es facilmente eliminable. Campos electromagnéticos, formateos, etc. Los datos impresos han aguantado a guerras, incendios, tempestades, robos, etc. No me imagino viviendo en un mundo similar al de Aldus Huxley y su Mundo Feliz donde todo estuviese digitalizado y de pronto sobreviniese una guerra. Sufriríamos probablemente la mayor perdida cultural de nuestra historia, ya que un sustento digital, sin un sustento físico o copia física, es simplemente humo.
En definitiva, esta claro que el libro electrónico ira adquiriendo cada vez mayor protagonismo. Yo mismo, como lector habitual, no desdeño la idea de alguna vez tener un reproductor/visualizador de libros electrónicos. Por comodidad, por novedad. No digo que no. Pero no sustituiran nunca, segun mi parecer, los siglos y siglos de magia, de cultura, de historia, que impregnan las paginas de cada libro del mundo. El patrimonio personal que significa tener un libro real, es insustituible, a priori. Debemos situar al libro electrónico en su merecido lugar, pero de ahi a decir que sera el fin de los libros clásicos, hay un abismo.

En todo caso, ¿alguien se imagina la estampa del chico debajo de las sabanas de su cama, con una linterna, a las 4 de la mañana de un día de invierno, lluvioso, habiendo clase al día siguiente, acompañando a Bastian y Atreyu en su Historia Interminable, pero en lugar de todo lo anterior, con un libro electrónico, con pantalla retroiluminada, con diccionario incorporado, luces en el panel, lector de texto incorporado, y que alguna pagina no este bien digitalizada y diga que el “formato no es valido”, al que se le acabará la batería en cualquier momento?
Creo que no. Supongo que porque vosotros, al igual que yo, sentisteis esa magia, en una fria y lluviosa noche de invierno, cuando teníais 12 años.
Saludos.
Pero hombre, la pantalla retroiluminada para leer debajo de las sábanas viene que ni pintada! XD
Yo por mi experiencia leyendo libros en la pantalla del ordenador (sean narrativa o de consulta), ¿sabes qué es lo que más me molesta? No poder tener las dos páginas delante al mismo tiempo enteras, o poder tener el dedo en algún capítulo anterior donde se dice algo que ahora era importante pero había olvidado, echar un vistazo al mapa de las tierras que recorren los héroes sin perder la página de sitio, poder volver atrás y adelante sin tener que recorrer todas las páginas intermedias o memorizar en cuál estabas porque habrá que teclearlo para regresar, y todo en la ausencia del marcalibros que señalaba el punto exacto por donde ibas leyendo. Esa es la pega que les veo. La página única. A veces desearía poder abrir dos veces el mismo documento en la pantalla del ordenador para poder tener las dos páginas distintas una al lado de la otra, pero no.
El libro electrónico será muy útil, y en eso estoy totalmente de acuerdo, pero si lo uso tendré las mismas molestias que usando la pantalla de un ordenador cuando leo un PDF (bueno, quitando el cansancio extra de la vista). De modo que de momento me quedo con lo que tengo
Saludos!
totalmente de acuerdo! no engancharas a nadie a leer si empieza con un lector de ebooks, pero a los que consumimos libros es una fuente inagotable de recursos, creo que es un dispositivo para aquellos que disfrutan de la lectura, por ejemplo ahora he empezado a leer El nombre del viento y lo estoy devorando, ademas de poder llevarlo conmigo a cualquier parte. Salut!